Introducción
Hoy quiero contarte el caso de una mujer que no terminó el programa.
Sí, así como suena.
No lo acabó.
Y sin embargo, logró algo tan potente como reencontrarse consigo misma, recuperar su energía…
y sacar la mejor nota de su promoción en unas oposiciones.
Porque a veces el cambio no necesita un final perfecto. Solo un punto de partida valiente.
Te presento a Silvia.
Una historia real que empieza desde el sofá
De Silvia Freixá tiene 51 años, está casada y tiene dos hijos mayores.
Durante más de 25 años trabajó en la industria farmacéutica, hasta que decidió dar un giro radical: dejó su trabajo estable y empezó una nueva etapa como profesora de física y química.
Una decisión sin duda valiente.
Pero en la práctica… todo se le vino encima.
“Se me juntó todo. El cambio de trabajo, la muerte de mi padre, la herencia de una masía que implica responsabilidad, gastos… No aprobé las oposiciones, engordé 10 kilos y me sentía más cansada que nunca.”
A eso se sumaba una relación tensa con su madre, la sensación constante de estar fallando, y una desconexión profunda de sí misma.
Llegó a YogaenMi buscando orden, energía, estructura.
Y sobre todo, algo que muchas mujeres entienden bien: dejar de sentirse un pollo sin cabeza.
Punto de partida: “No soy yo. Me estoy dejando.”
Cuando Silvia se apuntó a YogaenMi, se sentía completamente desbordada.
Había pasado de tener una rutina que conocía, a vivir en una montaña rusa emocional.
Su alimentación se desajustó, había engordado, pasaba mucho tiempo en el sofá y casi nada le motivaba.
Procrastinaba, se culpaba por no avanzar, y sentía que cualquier cosa le agotaba.
Su marido, una persona activa, estaba preocupado. Ella… se sentía perdida.
Llevaba años practicando yoga de forma intermitente, pero se consideraba principiante.
Y aunque había probado la meditación, no lograba sostener el hábito.
“Quiero volver a sentirme yo. Sentirme realizada. Tener algo para mí. Ahora mismo, siento que me estoy dejando.”
El proceso de transformación con YogaenMi
Silvia hizo algo muy bien desde el primer momento: seguir el paso a paso
Así de fácil, sin romperse la cabeza. Sin hacer ni más ni menos.
Desde el primer mes, Silvia empezó a notar pequeños cambios.
La estructura del programa le ayudó a no tener que pensar más de la cuenta, y a poner su energía en cuidarse, no en organizarse.
“Me ayudó muchísimo no tener que pensar qué hacer. Solo seguir la práctica. Tenía una guía clara y pude dedicar mi energía a cuidarme, no a organizarme.”
Incorporó una rutina de yoga y meditación diaria.
Y con ella, mejoró su descanso, su claridad mental y su conexión consigo misma.
Empezó a sentirse más ligera, más enfocada, más presente.
Además, encontró en la comunidad del programa un espacio de contención y honestidad.
“Las conversaciones, las reflexiones… Había un nivel de madurez impresionante. Fue como una bomba de conciencia.”
El giro inesperado: dejar para avanzar
Silvia no terminó YogaenMi.
Se quedó en el mes 4 de 9.
¿La razón?
Decidió presentarse de nuevo a unas oposiciones.
Algo que no hubiera hecho en el estado que tenía cuando comenzó YogaenMi
Pero esta vez, algo había cambiado:
tenía energía, foco y herramientas internas para sostenerse sin agotarse.
Mantuvo el respeto por su espacio personal, algo que ya había integrado, y ese lugar de recarga
Y estudió desde la calma, sin caer en la ansiedad de antes.
“Estoy en forma, tranquila, duermo como nunca… Me siento fantástica.”
¿El resultado?
Sacó la mejor nota de su convocatoria,
Y lo más importante: volvió a sentirse ella misma.
Resultados logrados
- De agotamiento crónico a una rutina sostenible
- De caos mental a claridad y dirección
- De abandono personal a hábitos consistentes
- De autoexigencia a disfrute
- Y del sofá… a sacar un 10 en las oposiciones
Escucha su historia en primera persona
A veces, lo más valioso no es lo que te cuento yo,
sino lo que puede transmitirte una mujer que ya ha pasado por ese lugar donde quizás tú estás hoy.
Silvia quiso compartir su experiencia en este vídeo.
No porque lo haya hecho “todo perfecto”, sino precisamente porque su transformación fue real, honesta y suya.
Haz clic en el vídeo y escucha su historia. Puede que algo se mueva en ti también.
Conclusión: no todas terminan YogaenMi. Ni falta que hace.
Silvia no completó el programa en calendario.
Pero completó algo mucho más importante:
Volvió a tenerse a sí misma.
Hoy vive más conectada, más presente, más segura.
Con una rutina que le sostiene.
Con calma en lugar de culpa.
Y con una historia real de transformación que empezó desde el sofá.
¿Y tú?
¿Te sientes como Silvia al principio?
¿Haciendo muchas cosas… pero sin sentirte llena?
Quizá no necesites hacer más.
Solo empezar desde otro lugar.
Descubre YogaenMi: el programa de yoga para mujeres que quieren mucho más que estirar el cuerpo.
Quieren reencontrarse.
Con mucho amor, esperamos que este artículo te inspire a moverte del sofá, y lograr sentirte como deseas y mereces