Tengo un amigo que parece tener un pacto con el diablo. Tiene 51 años, una piel firme y un físico que ya quisieran muchos de 30. Es un hombre guapo y muy atractivo que trabajaba en el sector financiero. Y una vida más que resuelta. Lo que cualquier persona reconocería como un hombre de éxito (un partidazo vamos). 

Le conocí hace 13 años. Cuando hablé con él por primera vez, me pareció alguien inteligente e interesante, pero… no conectaba. Resultaba impresionante la imagen que proyectaba hacia el exterior, sin embargo, el, estaba, pero no estaba

Hace poco me reencontré con él después de tanto tiempo. ¿Y cuál fue mi sorpresa? Sigue estando buenísimo. ¿En qué consistía ese pacto con el diablo además de ponerse retinol a litros? Y además, seguía siendo un tipo activo, interesante e inteligente, pero ahora había una diferencia abismal: es una persona presente, alegre, vitalmente joven, que inspira e ilumina. Puff, lo que le faltaba. 

El secreto detrás del «pacto con el diablo» 

¿Qué ha cambiado en estos 13 años? Evidentemente se lo pregunté, no me iba a quedar con la duda y la oportunidad de descubrir su secreto

Me contó que antes quería controlar mentalmente todo lo que ocurría en el exterior, y hubo un momento en el que se dio cuenta que lo que tenía que hacer era mirar y pulir su interior. 

(Aviso para los hombres, esto no es débil, ni quita masculinidad, esto es oro y verás porqué)

Y sí, fue una decisión que tomó. A él le llevó más de 4 años hacer todo este proceso. Eligió su vía: desde una perspectiva de presencia mental (con acompañamiento profesional), comenzó a conectar también con una parte mucho más emocional. 

Me alegré muchísimo por él, y también por mí, por haberle reencontrado y llevarme esta grata sorpresa. Y también pensé —y aquí viene mi parte de “deformación profesional”— que hubiera tardado muchísimo menos en tiempo y dedicación diaria si hubiera abordado esta decisión desde los 3 pilares simultáneamente: cuerpo, mente y emociones

¿Preguntas existenciales o «estar como un cencerro»? 🧠 

Te cuento esto porque a veces parece que hacerse ciertas preguntas existenciales son «comeduras de cabeza» típicas de las mujeres. Y muchas de las que se las hacen temen estar como un cencerro por el hecho de que se le pasen por la cabeza. Pero no. Es una condición humana, de personas que han llegado a un éxito y conciencia vital, que se encuentran con esto de frente

Aquí viene donde si puedo diferenciar entre 2 grupos de personas:

  • Las que prefieren mirar para otro lado y seguir la inercia de lo que llevan años haciendo (y parece que gran parte del mundo también), aunque haya una sensación de lucha interna.
  • Las transgresoras que lo miran de frente y se plantan ante este reto vital del que ya no quieren seguir pasando o huyendo. 

Evidentemente, salir del letargo de la inactividad física es importantísimo.  El cuerpo está conectado con la mente y las emociones. No te lo digo solo desde el conocimiento, te lo digo porque hay cosas que no se han de entender, sino experimentar. Y también el cuerpo es el “avatar” con el que jugamos la partida de la vida (continúo en modo videojuego)

Pero… ¿de qué sirve un avatar increíble si la que lleva los mandos no sabe qué poderes tiene, cómo accionarlos o cómo pasar de pantalla? ¿De qué te sirve un envoltorio perfecto si cuando te quedas a solas contigo misma no te soportas? ¿Si no sabes estar en silencio? ¿Si te aburres de ti? ¿O si ni siquiera te has planteado qué es lo que quieres tú en realidad?

La ilusión de la jubilación ❌

Muchas personas optan por esperar a la jubilación para hacer ese cambio con el que empezar a disfrutar la vida. Y también con la ilusión/fe de que cuando llegue ese momento, cierto tipo de cuestiones desaparezcan por arte de magia. 

Y puede que esto ocurra, o lo más probable, que no. 

En cualquiera de los dos casos me planteo si quiero, y quiero continuar sobreviviendo en el día a día, apagando fuegos y deseando que pase el tiempo rápido para «empezar a disfrutar».

Pero si esperas hasta entonces… ¿cómo crees que vas a encontrar tu jardín interior si nunca lo has cuidado? ¿Cómo crees que será tu energía cuando has enfocado todos tus recursos —los que tenías y los que no— bajo la presión de la autoexigencia absoluta?

¿De verdad crees que vas a disfrutar a los 60 con la misma ligereza que una chavala de 20 si llevas décadas acumulando tensión?

Amiga, para que eso ocurra, no basta con cruzar los dedos y esperar que el tiempo juegue a tu favor a nivel físico, mental y emocional.

Es como empezar a echarte retinol cuando los surcos de tu cara ya son tan profundos que no admiten dominarlos.

O como estar esperando toda la semana a que llegue el fin de semana para disfrutar, y cuando llega no ser capaz de hacerlo porque no queda nada para tí. 

Vivir en mayúsculas (desde hoy) 🪐

¿Por qué tienes que aguantar y sufrir ahora para disfrutar después? ¿Qué te impide sentirte satisfecha desde ahora mismo? ¿De verdad crees que si sigues así ese disfrutar después llegará?

Y ojo, no hablo de sentirte satisfecha por tu puesto, tu currículum, la casa en la playa o el coche que llevas. Hablo de estar satisfecha por quién eres.

No te voy a decir lo que tienes o no que hacer.

Hoy es solo una reflexión para que te respondas con honestidad a todas estas preguntas.

Y si de verdad quieres empezar a hacerlo, te propongo que lo hagas de esta forma:

Coge papel y boli. Reserva tus 20 min del día para ti. Y simplemente responde a las preguntas que te he formulado hasta ahora. Son unas cuantas y tienen miga. Responde lo que te salga, lo que te de tiempo. Sin blancos mentales, ni filtros, solo escribe. Y si te queda algo más, continua mañana y empieza leyendo lo que habías escrito.

Y aqui te dejo una última pregunta de cierre

¿Cuándo quieres empezar a VIVIR en mayúsculas? (Y no, no me refiero a los tópicos de comprarte una moto o buscarte un amante que te de vidilla, sino a la forma en la que por ti misma te sientes).

Si, se que algunas de estas preguntas no son sencillas de responder. Recuerda que estoy aquí en lo que te pueda sumar.
Con mucho amor
Jess

PD- Una vez se abre esta puerta, sabes cuando comienzas, y lo que viene después permanece el resto de tu vida, porque se convierte en una brújula que no quieres dejar de mirar.