Desconectar de la rutina para volver a conectar conmigo, es el secreto para mantenerme equilibrada y con motivación.

¿Sabes aquellas “cosas” que no te das cuenta de lo que las necesitabas hasta que las haces/tienes?

Justo acabo de regresar de mi desconexión de 3 días. Ya me lo auto-propongo como una necesidad sana cada mes. 

Hay personas muy apasionadas e involucradas, o tal vez responsables, comprometidas. Cualquiera que sea tu caso, o todos ellos, entenderás de lo que te hablo. 

Cuando hacemos algo, lo hacemos con dedicación, concentración, más aún si es algo que te apasiona. Puede que te apasione tu trabajo, como es mi caso, y seas capaz de pasar horas y horas totalmente enfocada, en mono-tema. O puede que estés tan centrada en “ser cuidadora” de tu familia que todas tus acciones tienen como objetivo el bienestar de los demás. 

Esto es genial, porque lo haces sin carga o sensación de deber. Lo haces porque así lo quieres en ese momento. 

Pero hay ocasiones en las que estamos tan y tan cerca de nuestro foco, que llegamos a perder la perspectiva. Aunque no sepas identificarlo, esto ocurre, y la única manera de comprobar que estas en el camino, es tomando algo de distancia. 

Es ahí, en la desconexión, donde vuelves a conectar con tu esencia, valores, motivaciones. Con tus pasiones, proyectos y contigo misma.

Seguramente no te estoy diciendo nada nuevo, pero me gustaría que tomaras este mensaje como un recordatorio, y tal vez, te sirva además para hoy mismo, ponerlo en plan. 

¿Qué significa esto de ponerlo en plan? Pues ponerlo en tu calendario, como mínimo desde hoy hasta el final de año. Reserva ahora mismo tu agenda, y márcalo “a fuego” como algo que sí o sí, vas y quieres hacer. 

Planea esas actividades, o escapadas que te lleven completamente a otro punto de foco. Si eres especialista en marketing, no es una desconexión real que te vayas a un curso de marketing en lugar de trabajar, pero sí que te vayas a un retiro. O tal vez eres monitora en un gimnasio, tal vez apuntarte a un taller de creatividad. ¿Ves a lo que me refiero? 

Algo totalmente diferente. Si haces algo físico, vete a lo mental y viceversa, y por supuesto con una temática diferente. Aún mejor si puedes cambiar incluso el lugar. 

¡Bien! Ya tienes el primer paso. Ahora llega el gran momento, en el que la fecha se acerca, y empiezas a mirar esa “reserva en tu agenda”, y comienzas a buscar mil excusas para no hacerlo. Tengo mucho trabajo, mi hija/o me necesita, no puedo irme ahora… 

Este es el verdadero punto de inflexión, donde tu cerebro, que es un vago cuando quiere, y está buscando mil motivos para no salir de su zona de confort, que es seguir haciendo exactamente lo mismo. No quiere desconectar de la rutina porque se siente confortable en ella. No le permitas que encuentre la excusa. En este momento donde puedes decirte “no se cuanto lo necesito hasta que realmente lo hago/tengo”.

Comprométete con esa fecha y contigo. Mucho mejor si no la modificas, y la dejas grabada como «obligatoria», porque en el momento en el que la cambias, está perdiendo su “importancia”. Y esto, en realidad es la importancia que das al compromiso contigo misma. 

Te diría que, si quieres, o consideras cambiar de fecha, solo lo hagas con las siguientes premisas:
1.       Mover la fecha dentro del mismo mes
2.       A cambio de mover la fecha, sea para hacer algo aún mejor para ti. Más días, más lejos, más lo que sea. Algo que tú valores más como extra.

Obviamente, yo no soy quien para decir en qué has de dedicar tus horas y tiempo. Pero ya sabes que me gusta compartir contigo lo que a mí me funciona. Y cada vez que regreso de una de mis escapadas, realmente valoro lo que me ha aportado, renovado y reconectado. 

En esta última, me desplacé a la isla vecina, Lanzarote. Lo que más he sentido que necesitaba (siempre lo ves después de hacerlo)  era desconectar de la tecnología. Sin buscarlo, he acabado en unas playas increíbles, sin cobertura. He visto los amaneceres y las puestas de sol. Me he tomado tiempo para leer (y cuando digo leer me refiero a una novela, no a un artículo de anatomía), y estar parada, observando, sin hacer absolutamente nada. En conclusión, me he regalado

¿Cómo vas a desconectar de la rutina el próximo mes?

Espero que me cuentes, y saber de ti.