Siempre digo a mis amigas que viajar sola y vivir sola al menos una vez en la vida son experiencias que todo el mundo debería tener como parte de su auto-conocimiento y crecimiento personal.

He hecho muchos viajes sola, todos los que he podido, y después de las sensaciones que he tenido, solo puedo recomendar a todas las personas que aprecio, que es una experiencia que no se pueden perder.

Viajar sola es mucho más que visitar un nuevo lugar. Es una conexión contigo misma, y una manera de crecer, reforzar tu autoestima, y abrirte al mundo de una manera completamente diferente.

Es en ese momento que estás en otro lugar del mundo, y que solo tienes tu compañía, cuando te abres a conocer de una manera más natural a las personas que te rodean. De repente, observas mucho más tu alrededor, el entorno, las personas y los detalles. Y es interesante descubrir, que con esa curiosidad que miras el mundo, es precisamente lo que tu desprendes y creas curiosidad también hacia los demás. Inevitablemente se acercan personas a conocerte y tú te abres a conocerlas también, ¿por qué no?

No es que no me guste compartir la experiencia con otras personas. Un viaje con un buen compañero o compañera de viaje es increíble, pero todo en su lugar y en su tiempo.

Entiendo que es algo que como mínimo provoca algo de nerviosismo. Pero si estás leyendo este artículo, como mínimo tienes algo de curiosidad. Por eso me gustaría darte algunas ideas para que estés más tranquila, y te animes a dar el paso y probar por ti misma qué se siente

Mis 7 recomendaciones para iniciar tu primer y viajar sola

Búscate una “excusa” que te resulte apasionante

Busco destinos donde pueda practicar kitesurf o buceo, estas son mis excusas principales, aunque no las únicas. Además de disfrutarlo, y de conocer el lugar, me permite dedicarle el tiempo que me apetece a algo que me apasiona.

Mientras voy a mi práctica además me relaciono con otras personas que comparten mis gustos, y conozco gente nueva.

Tu excusa tal vez puede ser un taller de alguna manualidad, espiritualidad, otro deporte, un congreso.

Si es tu primer viaje, puedes dejarlo todo organizado desde tu lugar de origen.

Recuerdo el primer viaje que hice sola. En principio no era mi planteamiento, pero quería visitar Isla Mauricio. Pregunté a una buena amiga si la apetecía venir, y me sorprendió cuando me contestó que ya tenía planes y que se marchaba a Sudáfrica sola.

Esto me hizo planteármelo, y me lancé. En este primer viaje, me resultó muy confortable tenerlo ya todo organizado, vuelos, hotel, traslados, seguros (esto es muy importante). Me dio más tranquilidad.

La verdad que cuando ya llegas y te has quitado la tensión inicial, me dí cuenta que no era necesaria tanta planificación porque me perdía nuevos planes muy interesantes, así que, en las siguientes ocasiones, me he ido soltando y ahora, excepto el vuelo o transporte, dejo el resto para lo que tenga que ocurrir.

No tiene por qué ser un viaje a la otra punta del mundo

Para viajar sola, no es necesario irte a la otra punta del mundo. En mi caso, sí que lo fue, pero he tenido también bellísimas experiencias visitando cualquier lugar de mi propio país. Puedes probar un destino más cercano, y con el que te sientas más familiarizada. Incluso una escapada relámpago también es un viaje.

Ábrete a ti misma

Al principio me encontraba incómoda, en un restaurante para comer sola, o dando un paseo, pero es algo que al poco empecé a agradecer. De repente tienes una sensación de conexión contigo misma, de decidir por ti y para ti lo que quieres, cuándo quieres salir, cuándo comer, dónde quieres ir. Te complaces constantemente, y descubres cosas sorprendentes de ti, que tal vez hasta el momento no sabías.

Ábrete a conocer nuevas personas

Esto realmente no es ni siquiera necesario que te lo diga, porque ocurre por sí solo.

A veces me preguntan, si no necesito tener a alguien con quien compartir el viaje. La verdad es que valoro mucho también explorar nuevos lugares en buena compañía, pero se disfrutar plenamente de ambas cosas, y darme el lujo de elegir cuando me apetece más una cosa u otra. Curiosamente nunca he tenido la sensación de soledad mientras viajaba, porque simplemente me abría a conocer gente nueva cuando me apetecía interactuar, y gracias a esto hoy puedo decir que me llevo amigos y amigas para toda la vida que de otra manera no hubiera conocido, o con los que tal vez ni me hubiera interesado en conversar.

Fíate de tu intuición

Es espectacular lo que se desarrolla la intuición cuando viajamos solas. Tal vez estamos más atentas a lo que ocurre o lo que sentimos. Este es tal vez el mejor consejo que te puedo dar.

Infórmate sobre el destino al que vas

Puedes no obstante informarte sobre el destino al que vas, e incorporar en ti las costumbres del lugar que visitas. Recuerda que la visitante eres tú, el entorno no se tiene que adaptar a ti, sino tú al entorno, con mucho respeto. Tal vez haya cosas que no te gusten o compartes, pero esto es parte del aprendizaje, respetar el momento en el que se encuentra cada lugar de los que visitas.

Por último solo puedo decirte, prueba la experiencia de viajar sola, y después elige con quién quieres tener tu siguiente aventura

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